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Vamos a la playa… pero con cuidado

Ni?o pianista de Chicureo en Valles del Sol

Por Victoria Mordcovich L.

Pocos panoramas son tan entretenidos como ir a la playa y ver a nuestros niños jugando felices en la arena y chapoteando en el agua. Sin embargo, es fundamental actuar con mucha prudencia y no descuidarse ni un instante, teniendo en cuenta que en Chile, menos del 13% de playas, lagos y ríos son aptos para el baño.


Una de las salidas favoritas de los niños durante el verano es la playa. Y dado que en Chile tenemos el privilegio de contar con un mar que recorre el país de punta a punta y que, vivamos donde vivamos, las distancias hasta la costa son relativamente cortas, no es extraño que al menos una o dos veces al año éste sea el panorama elegido por las familias que buscan salir a descansar y disfrutar lejos del ruido de la ciudad.

 

Sin embargo, es de conocimiento público que cada año hay un gran número de accidentes, en su mayoría causados por imprudencia o por simple desconocimiento de las medidas de seguridad recomendadas por la Autoridad Marítima. Ante esto, es importante actuar de manera responsable para que el paseo sea feliz y tener siempre presente que, aun cuando la playa cuente con salvavidas, los primeros responsables de la seguridad de nuestros hijos somos nosotros, los adultos.

 

Es fundamental estar siempre alerta respecto de dónde se encuentran los niños. Ellos en la playa se pierden con mucha facilidad, por lo que no debemos distraernos en ningún momento. Una buena opción es establecer previamente ciertas reglas, como por ejemplo la distancia hasta donde pueden alejarse e ir alternando el cuidado con otro adulto, de forma de poder descansar todos.


Siempre hay que explicarles los peligros y las precauciones y no fiarse de los salvavidas. Una regla de oro es que los niños deben bañarse en la orilla, nunca en lo profundo. Jamás deben meterse al mar sin la supervisión y la compañía de un mayor responsable, no importa que prometan quedarse “solo en la orilla”, que el agua esté calma o que sepan nadar. Las corrientes marinas pueden ser muy traicioneras: no es lo mismo una piscina que el mar.

 

Para disfrutar sin contratiempos, es necesario que los pequeños se habitúen a este entorno con tranquilidad y que pierdan el miedo al agua pero no el respeto, como decían nuestros abuelos.


El 38,5% de los accidentados en las playas de la V Región durante el verano son personas de la Región Metropolitana.


Cuidado con el sol


Antes de llegar a la playa, todo niño debe tener colocado su bloqueador solar, ya que su piel es muy sensible. Esta es otra responsabilidad de los adultos, quienes deben repetir la aplicación varias veces durante el día, especialmente luego de un baño prolongado, ya que el sudor y el agua hacen que los productos pierdan efectividad.

 

Cuando se va a la playa con los niños es muy importante no permanecer allí todo el día y evitar el tramo de mayor incidencia solar, es decir, de 12:00 a 16:00 horas. Los especialistas recomiendan ir temprano por la mañana o, de lo contrario, llegar durante la tarde.

 

Un detalle no menor es que la arena puede ocultar elementos filosos y cortantes, por lo que se torna importante caminar con cuidado y revisar el espacio de juego de los niños. En todos los casos, ya sea en la arena o en el mar, es fundamental no perderlos de vista. Además, es conveniente elegir playas que cuenten con socorristas acreditados, estén bien comunicadas, tengan cerca los servicios imprescindibles (duchas, un lugar donde comprar agua fresca o comida, etc.) y una buena señalización.

 

Playas no aptas y pocos salvavidas

 

Según cifras de la Dirección General del Territorio Marítimo (Directemar), en Chile existen 904 playas en lagos, ríos y el litoral, de las cuales sólo 114 están habilitadas para uso de los bañistas, lo cual equivale a un 12,61%. De hecho, tres regiones del país -Maule, Aysén y Magallanes-, no cuentan con lugares autorizados, a pesar de que sí tienen playas.

 

El número de balnearios no aptos se incrementó en 2015 a raíz de las marejadas que afectaron la costa de la zona central en agosto de ese año. Lugares como Placeres, Cochoa y Playa Negra, en la V Región, vieron modificada su geografía por lo que pasaron de playas habilitadas a no aptas.

 

Reñaca, por ejemplo, es una de las favoritas para miles de turistas nacionales y extranjeros dentro de la V Región. Sin embargo, es otra de las playas que la Directemar indica como no habilitada para el baño, lo que es ignorado por quienes la visitan cada año. Esta situación se repite en la mayoría de las regiones del país, donde solo 61 de las 896 playas existentes son consideradas aptas para el baño.

 

En Iquique, por ejemplo, solo son aptas Cavancha y Chanavayita, aunque las autoridades aseguran que también han contratado salvavidas en El Morro, Poza de Los Caballos y Huayquique, ya que son muy frecuentadas.

 

Con solo el 16% de playas aptas de un total de 69 balnearios, la IV Región es la zona del país con más accidentes en playas, con un 46,2% en la temporada 2016, según indica el diario El Mercurio en una edición cercana a fin de año. El caso de la Región del Maule también llama la atención, ya que de sus 42 playas ninguna está habilitada para el baño.

 

La playa de Reñaca no está habilitada para el baño.

 


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