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Huertos compartidos: cultivar entre todos

enemigos naturales

 

 

Plantar unas pocas variedades de hortalizas e intercambiar con otros en época de cosecha es una excelente alternativa para quienes desean consumir sus propios cultivos sin saturarse y obteniendo variedad.


M uchos de nosotros quisiéramos cultivar las hortalizas que comemos, no tanto por un tema de ahorro, sino básicamente para poder disfrutar de productos frescos, sanos y de gran sabor, a la vez que liberamos el stress y gozamos del aire libre durante todo el proceso. El tema es que, aunque en Chicureo aún contamos con espacio suficiente para poder hacerlo, casi nunca es posible plantar un poquito de cada cosa y terminamos eligiendo unas pocas variedades que se dan en gran cantidad.

 

Así, en cada cosecha llegamos a tener tanto tomate o acelga –por dar dos ejemplos- que los terminamos comiendo como desayuno, almuerzo, merienda y cena, y en todo tipo de preparaciones hasta que se acaba la última plantita.
Frente a ese escenario surge la idea de hacer huertos compartidos. ¿Qué significa el concepto? Se trata de grupos -que pueden ser estables o no- en los que cada integrante elige dos o tres variedades para plantar con el compromiso de que, una vez que la cosecha esté a punto, se dividirá la producción y se usará un esquema de trueque para que todos puedan contar con “un poco de todo”.

 

Para que esto funcione es fundamental el compromiso y la responsabilidad. Y en forma paralela, que cada participante tenga en cuenta ciertos tips, entre los que podemos mencionar los siguientes:

 

1. Elegir bien el cultivo: Se puede optar por plantas aromáticas y especias, verduras, hortalizas, etc. Una buena producción depende de que cada variedad tenga espacio suficiente y las mejores horas de luz y orientación disponibles, por lo que resulta fundamental saberlo de antemano, al igual que la fecha de siembra y recolección. Si se plantan especies diferentes, es conveniente tener en cuenta si son compatibles entre ellas y hacer asociaciones de cultivos para mejorar su desarrollo y su defensa ante las plagas.

 

2. Conseguir el material necesario: Armar un huerto en la casa no es caro, pero requiere de ciertos elementos que pueden suponer una pequeña inversión. Las semillas se pueden comprar en sobres que duran para varias cosechas. Si queremos acelerar el cultivo y aumentar las posibilidades de éxito, hay que conseguir la planta ya germinada y con el tamaño idóneo para replantarla.

 

3. Preparar y cuidar bien la cosecha: La preparación y composición del suelo es fundamental. Según la paisajista Claudia Ponce, una buena tierra debería contener sustratos ricos en materia orgánica y minerales, por lo que sugiere combinar el suelo natural con 30% de compost de buena calidad y otro 30% de arena rubia. Además, plantea que no se debe sobre mullir y recomienda utilizar mulch para evitar el crecimiento de malezas y así disminuir el uso de herbicidas.

 

4. Regar de forma adecuada: El agua es una de las claves para que un mini huerto prospere y debe dosificarse de manera correcta. Su falta puede secar la planta, pero en exceso puede ahogarla. Si el cultivo está en un recipiente, éste debe tener agujeros para facilitar el drenaje y que las raíces no se pudran. Lo ideal sería instalar un sistema automático de riego por goteo.

La tarea es posible y el resultado sería en beneficio de todos... ¿Qué tal si comenzamos a unirnos a través de las redes sociales y nos potenciamos en la idea de armar comunidad?VDS

 

 

 


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