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Perverse Runners: el círculo virtuoso comienza en Chicureo


Victoria Mordcovich L.


El equipo de X-trail comparte el amor por la naturaleza, los desafíos, la intensidad y el vértigo. Corriendo a través de los cerros, ellos potencian valores como la disciplina y el ser consistentes entre lo que se dice y lo que se hace.

 

 

Para ninguno de los ocho hombres que conforman el equipo Perverse Runners, el X-Trail constituye una simple actividad recreativa o un deporte de fin de semana. La idea de correr por senderos, desafiando los tiempos, las dificultades del terreno y el clima, no les surgió repentinamente y a todos les cambió la vida, porque desde hace más de un año comparten una pasión que los hace vibrar más allá del agotamiento y que se apoya en los constantes retos, el vértigo y la disciplina para lograr un claro objetivo: la superación tanto personal como grupal.

 

Si bien cada uno de los integrantes traía consigo una historia deportiva paralela (la mayoría en maratones), hubo un momento en el que la calle se volvió insuficiente para ellos y decidieron comenzar a involucrarse con esta nueva disciplina que “lo conjuga todo”, según la descripción de Eduardo Cerda, uno de los fundadores del team.

 

“El trail te sirve mucho para enfrentar la rutina laboral y también la familiar, porque te obliga a planificar, dosificar y ser proactivo para llegar a buen término. Uno debe aprender a administrar su carrera para poder tolerar jornadas que a veces duran 10 horas, y eso es lo mismo que vivimos en nuestra vida cotidiana”, explica Eduardo, quien es tajante en su definición: “Aquí no se puede improvisar; ser consistente es la base, porque de nada sirve, por ejemplo, realizar un entrenamiento físico exhaustivo y luego alimentarse mal o no dormir lo suficiente”, afirma.

 

Si bien ser parte del equipo es una gran fuente de motivación, todos coinciden en que el X-trail es un deporte solitario, que no deja mucho tiempo libre para otras actividades, por lo que resulta fundamental amar la naturaleza y saber escuchar el propio cuerpo para poder soportar la intensidad. “Las carreras te limpian de una manera increíble, porque estar tantas horas corriendo solo en un cerro te permite pensar, meditar, planificar y clarificar tus ideas. Es un círculo virtuoso que cierra por todos lados”, dice Eduardo Cerda.

 

Cada vez que termina el entrenamiento o la competencia, el desafío para ellos es mantener esa consistencia y lograr trasladar sus vivencias a todos los ámbitos de su vida. En el caso de los hijos, por ejemplo, “funcionan por imitación, por lo tanto intentamos ser un ejemplo vivo de lo que queremos transmitirles, como la alimentación saludable y la pasión por la vida al aire libre”. En lo que respecta al ámbito laboral, en tanto, la capacidad de planificación que se logra y la posibilidad de haber podido pensar sin el stress y la vorágine de una oficina, muchas veces se traducen en nuevas ideas o proyectos que terminan siendo los más exitosos.VDS



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