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DEPORTISTAS TOP DE CHILE
MADE IN CHICUREO

Por Victoria Mordcovich L.


Todos estos chicos tienen un común denominador: son responsables, comprometidos, esforzados y la mayoría lleva un estilo de vida muy diferente al de los jóvenes de su edad. Son apasionados, aman lo que eligieron y están dispuestos a hacer enormes sacrificios con tal de lograr sus objetivos. A todos les da orgullo poder representar a Chile y, aunque están posicionados en los primeros puestos de los rankings, tienen claro que además de hacer deporte deben estudiar una carrera universitaria. Quienes ya lo hicieron, saben que tarde o temprano el alto rendimiento tendrá que dejar de ser su modo de vida, si quieren formar una familia o realizarse profesionalmente. Aunque ninguno de ellos imagina un futuro sin deporte, hay quienes están abiertos a la posibilidad de cambiarse de disciplina para compatibilizar mejor sus horarios en caso de ser necesario. Además de eso, el 100% coincide en que el apoyo de sus familias y centros de estudio resulta fundamental para conseguir sus metas.

 

Aquí se los presentamos; ellos son algunos de los deportistas top que tiene nuestro país y viven en Chicureo…

 


MARIA JOSÉ PONCELL (22 años /Estudiante de la U. Católica)

Es 1° de Chile en láser radial, una rama de la vela individual. Entrena en el Club de Yates de Algarrobo, religiosamente, todos los fines de semana y va todos los días al gimnasio, algunas veces en doble turno. Y como si eso fuera poco, cursa 5to año de abogacía en la Universidad Católica.

 

“Empecé con láser a los 12 años, pero navego desde toda la vida porque mis papás fueron deportistas olímpicos de vela e íbamos todos los fines de semana a Algarrobo, así que si no navegaba me aburría. No había opción…estába predestinada al agua”, dice la joven, que gracias a su esfuerzo estudia con beca deportiva y tiene otra de Proddar (Programa Deportivo de Alto Rendimiento), que le provee un sueldo mensual y se hace cargo del entrenador físico y el de vela particulares.

 

“Pretendo practicar este deporte toda la vida”, dice convencida, y comenta que su próxima meta son los Juegos Odesur, que se realizarán el mes próximo en Bolivia y de donde espera volver con medallas. Luego de eso, participará en julio del Campeonato Norteamericano, que da cupo para los Panamericanos y ella está enfocada en obtener el lugar para representar a Chile.


Para María José, el deporte de alto rendimiento contribuye a construir conciencia social y es un modelo para cualquier joven que quiere alejarse de las cosas malas. Por ese motivo, es muy enfática en afirmar que “los deportistas tenemos que ser personas íntegras y es una gran responsabilidad representar al país. Las federaciones deben requerir un mínimo de comportamiento; no alcanza con que cumplan con las exigencias del deporte”.

 


IGNACIO AGUILERA (14 años /Liceo Bicentenario STA, Liray)

La vida de toda su familia gira en torno del bicicross y hasta la mamá entrena en la pista chica que construyeron en el fondo de su casa. Los comienzos de Ignacio en este deporte fueron cuando tenía 5 años y actualmente es Campeón Nacional en la categoría 13-14 años y 6to lugar mundial en nivel cruceros boys. “Cuando era chico pasé por varios deportes, hasta que un día mi mamá me llevó a una pista de bicicross y me apasionó. Uno comienza a envolverse en esto y no puede parar, es como una droga pero saludable”, asegura.

 

Pese a saber que su camino será siempre difícil porque el bicicross no es un deporte popular, Ignacio sueña con convertirse en profesional. “Me subo a la bici y me transformo, no pienso en nada más y eso me motiva a ser el mejor. No es por el premio, sino por la pasión que siento”, repite varias veces durante la entrevista.

 

Para ser un número 1, entrena en una pista de Conchalí todos los días durante 2 horas y el sábado doble jornada. Pese a su corta edad tiene muy claro lo que debe sacrificar para conseguir sus objetivos. “Claro que me gustaría salir más con mis amigos, pero cuando pienso hasta dónde quiero llegar, deja de dolerme el sacrificio”, dice Ignacio, y luego lo explica con detalles: “Este deporte no es como uno de equipo, en donde si te mandas un condoro tienes mucho tiempo para repararlo. Aquí la carrera dura menos de 40 segundos, entonces si fallas no hay vuelta atrás”.

 

En cuanto al hecho de competir en nombre del país, dice que siente orgullo y por eso da lo mejor de sí, pero que no se siente recompensado, porque cuando llega con un título bajo el brazo sigue siendo uno más, mientras que a un futbolista lo recibe hasta el presidente. En ese sentido, plantea que le gustaría recibir más apoyo para financiar las carreras y los viajes.

 


CONSTANZA MILLAS (16 años /Colegio Olimpo)

Juega desde los 6 años. Actualmente es la tenista número 5 de Chile en su categoría y al cierre de esta edición estaba peleando el cupo para competir en los próximos Juegos Sudamericanos. Dedicada 100% al tenis, entrena mañana y tarde y se cambió a un colegio especial para deportistas porque en el suyo no le daban las facilidades para entrenar doble turno y de esa manera mejorar en el ranking.

 

“Es sacrificado, pero hago lo que me gusta. En este colegio somos 18 en el curso y todos están en la misma situación que yo. Hay futbolistas, nadadores, esgrimistas y gente de muchas otras áreas y lo bueno es que entienden que la prioridad de todos es el deporte, así que se acomodan a nuestras necesidades”, cuenta Constanza, quien nació en el seno de una familia de tenistas.

 

Para ella, el apoyo del círculo íntimo es fundamental “porque de otro modo no podría viajar ni haber salido del colegio bilingüe”. Según dice, hoy todas sus energías están puestas en dejar bien parado a Chile. “Nunca pensé en ser tenista profesional, pero sí en representar a mi país y que todo mi esfuerzo y entrenamiento sirvan”, dice la joven, que en unos años pretende obtener una beca deportiva que le permita estudiar su carrera universitaria en el extranjero.

 

 

VICTORIA AGUILAR (13 años /Colegio San Anselmo)

Hija de una mamá triatlonista y un papá reconocido como el golfista más destacado del país, hubiese sido extraño que Victoria no heredase el amor por el deporte. Pero lo que se inició como un hobby, terminó convirtiéndose en una pasión que hoy la tiene en el seleccionado chileno de triatlón y como la ganadora de la última carrera de Pucón en la categoría 14/15.

 

“Siempre me gustó el deporte, pero el triatlón ni siquiera lo conocía”, dice tímidamente, y a poco de conversar confiesa que su objetivo para este año es clasificar para el mundial escolar, que se realiza en mayo de 2019. “El año pasado comencé a ganar y eso me motivó mucho. Me encantaría ser profesional, pero tengo claro que en Chile es muy difícil estudiar y hacer deporte”, comenta.

 

Victoria entrena de lunes a sábado en la Católica y dos veces por semana lo hace en doble turno. Además, es parte de un programa de deportistas destacados de su colegio, que la eximió de las clases de gimnasia para que pueda estudiar en esos ratos. A cambio, debe representarlo en los torneos interescolares, algo que a ella le encanta.

 

“Mi vida no es muy distinta a la de mis amigos, aunque a veces me pierdo actividades sociales. Lo hago por voluntad propia y entiendo que hay tiempos y tiempos”, afirma. En relación con las exigencias del alto rendimiento, dice que le gusta entrenar intensivamente, siempre que sea con un grupo. “Si bien el deporte es individual, para mí sería casi invivible si no tuviera un grupo de apoyo. Son muchas horas de entrenamiento y cuando estoy cansada, el hecho de tener compañía hace que me motive”, confiesa.

 

Otro pilar fundamental de su éxito es su entorno, entre ellos la reconocida triatlonista Valentina Carvallo, así como su familia. “No podría hacer esto sin ellos siempre apoyándome. Es muy lindo llegar a la meta y ver que todos están ahí”.

 

 

JOSEFINA FLORES (15 años /Colegio Dunalastair)

Practica triatlón desde hace 5 años y hoy es segunda en el ranking nacional, categoría 16/17. Sus primeros pasos los dio en el Club de La Hacienda y luego se cambió al Iron Team, que entrena en el Club Chicureo.

 

“Al principio era por hacer deporte y entretenerme, pero cuando se abrieron más oportunidades de competencia empecé a entrenar más duro”, dice la joven, que parece tener muy claro su objetivo de corto plazo, que es clasificar para las Olimpiadas Juveniles de este año.

 

En ese sentido, reconoce que es muy difícil compatibilizar el deporte de elite con la vida social y la familia. De hecho, este verano tuvo tres semanas de entrenamiento en Ecuador y eso le representó perderse las vacaciones familiares. “Es difícil que el entorno entienda, pero yo tengo la suerte de contar con todo el apoyo de mi familia y, desde este año, también con el de mi colegio, que me eximió de las clases de gimnasia para que pueda potenciar el estudio”, comenta.

 

Josefina entrena todos los días y cuando no hay clases lo hace en doble jornada. Además de eso, sigue un plan específico de comidas y de sueño que le permite recuperar energías para rendir al 100% en nado, trote y pedaleo. “Mi vida es muy distinta a la de mis amigos, pero no es un sacrificio porque me gusta”, dice la deportista.

 

En cuanto al futuro, admite que no tiene claro si quiere ser profesional, pero dice que si dejase el triatlón, seguro haría otro deporte, ya que encuentra que es muy necesario para la salud física y mental. “Me ha pasado despertarme y estar agotada o sin ganas de ir a entrenar, pero lo hago igual. El triatlón te hace disciplinado, organizado y permite sociabilizar con gente de todo el mundo. Cuando termino los entrenamientos siempre estoy más contenta”, finaliza.

 

 

MIGUEL TOMÉ (15 años /Lincoln International Academy)

A diferencia de la mayoría de sus colegas del alto rendimiento, este Campeón Nacional y Panamericano de Taekwondo ATA, no se dedica exclusivamente a este deporte, sino que también es seleccionado de fútbol de su colegio.

 

Según sus propias palabras, antes de las competencias sigue una rutina ordenada, tanto de entrenamiento como de alimentación y de sueño, pero en su vida cotidiana no deja nada de lado. “Me gustaría ser campeón mundial pero sin agobiarme, porque me gusta disfrutar todo lo que hago. El triunfo es una satisfacción personal y no me gustaría entrenar todo el año dejando de lado mi vida completa; quiero ser un adolescente normal”, dice seguro. Sus papás lo apoyan 100% y dicen que en su familia el deporte no es una opción sino una obligación, al igual que el estudio.

 

Sus comienzos en el taekwondo fueron a los 4 años, cuando debido a que era un niño muy inquieto, la pediatra les sugirió a sus padres que buscaran un arte marcial. Así fue que empezó en un taller del colegio y luego pasó a la Academia ATA de Chicureo, donde sus profesores coinciden en que tiene un talento natural. Sin embargo, y pese a todos sus logros, Miguel es muy humilde: “Nunca busqué ser un deportista de elite, sino hacer deporte y disfrutar. Hoy tengo la disciplina que me dio el taekwondo y disfruto mucho el compañerismo que se da en este deporte, pero no descarto practicar otro el día de mañana si este deja de apasionarme”.

 

 

BENJAMÍN LEÓN (14 años /Colegio San José de Chicureo)

Todos los días se va a jugar golf en cuanto sale del colegio y 3 veces por semana entrena técnica con un profesor. Gracias a esa constancia y disciplina, el año pasado quedó en el puesto número 1 de Chile en la categoría 12-13 años. Durante 2018, entiende que su pelea por el puesto será más difícil, ya que cambió de nivel y ahora es el más chico de su grupo.


“Si fuera por mí entrenaría 8 horas diarias, porque amo esto”, dice Benjamín sin dudar. El fin de semana pasa todo el día en la cancha y, aunque reconoce que se pierde muchas cosas por el deporte, dice que no le molesta. “A veces me gustaría juntarme con mis amigos y me da lata tener que practicar, pero lo hago igual…una vez en la cancha me olvido de todo”, asegura.

 

Su objetivo está muy claro: “Quiero llegar al PGA Tour, que es el más importante y se juega en Estados Unidos”, afirma. En cuanto a convertirse en un profesional del golf, dice que le gustaría, pero no sabe si será compatible con el estudio de una carrera universitaria. “Tengo claro que no es cosa de perder la vida en esto. Me apasiona el golf, pero si algún día dejo de disfrutarlo no sé si seguiría jugando con este ritmo”, dice con una madurez sorprendente.

 

 

ANÍBAL RIVADENEIRA (14 años /Colegio San Anselmo)

Practica Taekwondo ATA desde los 6 años. Es Campeón Nacional 2017 de Combat Weapon y Vicecampeón Panamericano de Sparring.

 

“Le tengo mucho cariño al taekwondo, porque me dio seguridad y me permitió conocer gente. Hasta que empecé, en el colegio no lo pasaba bien; tenía muchos problemas con un niño y por eso mis papás me llevaron a practicar, para que tuviera herramientas para defenderme. Desde el principio sentí que me daba poder y yo no quería perder esa sensación”, comienza explicando este deportista, que entrena 3 veces por semana excepto cuando hay torneos, que suspende todas sus otras actividades con el objetivo de alcanzar su 100%.

 

“Siento que hago una vida muy distinta a la de mis compañeros de colegio, que me ven como un bicho raro porque no me gusta el fútbol y en 2° básico me iba a leer a la biblioteca. El deporte que practico no es muy común, pero a mí me gusta ser distinto y siento que gracias a él puedo sobresalir en un grupo”, afirma Aníbal, quien vuelve a repetir convencido que sus logros son el fruto de su gran esfuerzo.

 

“Los resultados tienen un porqué y se justifican por el trabajo. El taekwondo es un deporte que inculca muchos valores, como la humildad ante todo, el compañerismo, el respeto y la seguridad. Sé que en un tiempo voy a tener que bajar el ritmo. El freno de mano seguramente vendrá con la universidad”.

 

 

CONSTANZA CABRERA (23 años)

Campeona nacional de crossfit desde 2014, comenzó a practicar hace 4 años. Deportista desde siempre y ex seleccionada nacional de atletismo, cuando comenzó la universidad le resultó incompatible el entrenamiento con el estudio. Ahí fue cuando su hermana le regaló unas clases de crossfit y a ella le encantó por la intensidad, así que comenzó a entrenar y pronto llegaron las competencias.

 

Egresada hace un año de la carrera de kinesiología, hoy está dedicada 100% a entrenar y a su emprendimiento deportivo, Crossfit Chicureo, donde además de ser la dueña lidera la mayoría de las clases. “Crossfit es ser el mejor físicamente, porque combina múltiples disciplinas: nadar, correr, subir cerros, pesas…crossfit es todo”, explica entusiasmada.

 

Compitió 2 veces internacionalmente para clasificar al mundial y hoy está entre las primeras tres de Latinoamérica. Su objetivo en el corto plazo es participar de la Copa del Mundo que se realizará en agosto en Estados Unidos. “Como cualquier deporte de alto rendimiento no es muy compatible con otras actividades; para ser exitoso hay que hacer sacrificios”, admite.

 

En ese sentido, cree que después del mundial será el momento para comenzar a dedicarse a su profesión, pero siempre ligada al deporte. “Siento pasión por esto, vibro cuando practico. No solo se trata de ganar sino de mejorar cada día”, afirma.

 

En cuanto al crossfit en particular, que ha tenido un crecimiento explosivo en nuestro país en los últimos años, dice que cualquier persona puede practicarlo, tanto para sentirse en forma como para bajar de peso, competir o despejarse de su rutina. VDS

 


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