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HOMESCHOOLING,
¿LA NUEVA TENDENCIA
EN EDUCACIÓN?

Por Victoria Mordcovich L.


Educar en casa es una opción pedagógica que cada vez cuenta con más adeptos. En muchos casos, la idea parte con padres disconformes con el sistema tradicional o que necesitan mayor flexibilidad horaria para potenciar actividades deportivas o artísticas de sus hijos. En otros, se apoya en la dificultad de adaptación de algunos niños a la rutina de colegio, ya sea por conducta o por inmadurez. Sea como sea, es un sistema que se está volviendo tendencia y todos los especialistas coinciden en que el requisito principal de su éxito es la disciplina, junto con la organización y la adaptabilidad, tanto de los padres como de los hijos.

 

Inicialmente se conocía como la educación impartida por los apoderados en las casas, pero hoy los métodos de enseñanza se fueron ampliando y cada familia tiene la posibilidad de buscar el que más le sirva. Desde profesores particulares a domicilio, tutoriales online o colegios con bases remotas cuyas clases pueden realizarse en el momento y el lugar que se desee, todas las opciones son válidas si lo que se pretende es salir del sistema rígido de la escolaridad tradicional.

 

“Es un cambio de prioridades: es hacer de este colegio parte de mi vida, porque es todo el tiempo, sin horarios y tiene por objetivo principal formar personas integrales y de bien, por lo que los papás deben ser muy conscientes de que es fundamental involucrarse. Aquí se enseña con el ejemplo y no con el mejor consejo”, afirma Oriela Muñoz, de Homeduca Chile, quien además de ser docente tiene a sus dos hijas insertas en este sistema.

 

Según los datos del Mineduc, en 2016 se autorizaron en Chile 15.415 exámenes libres de menores de 18 años, cifra bastante más elevada que los 8.934 del 2013. Desde el Ministerio aclararon, sin embargo, que este número no corresponde a todos los que estudian desde sus casas solamente, ya que engloba a menores del Sename y a los que estudian en colegios no reconocidos.

 

Pese a eso, es notorio el crecimiento que ha tenido el sistema y comienza a preocupar que aún no esté normado en nuestro país. “Da un poco de nervio, porque no siempre los papás están preparados para enseñar, pese a su buena voluntad; y a veces aprobar el examen no significa haber aprendido. Es un tema que se va a disparar y será necesario regularlo, por eso hay que conocerlo bien y conversar”, afirma Nicole Ilge, de Homeschool Chicureo.

 

Kathleen McCurdy, directora de la Organización Familia Escolar, que promueve la educación escolar en los hogares, afirmó que este tipo de instrucción tiene varias ventajas, tanto a nivel personal como académico, pero asegura que “la mayor diferencia es la creatividad y confianza en sí mismo que tiene cada alumno educado en su hogar” al no seguir un sistema rígido.

 

Lo mismo opina Oriela Muñoz, quien plantea un sistema de clase invertida con seis alumnos como máximo, en donde se busca abrir la curiosidad del niño a partir de ciertos estímulos. “El error que se comete es darles las cosas armadas. Aquí buscamos desarrollar la creatividad y que ellos se hagan las preguntas y quieran responder, porque si no hay duda, no hay aprendizaje”, afirma la especialista, quien agrega que ha visto cómo los alumnos de homeschooling desarrollan la capacidad de autogestionarse, son organizados, saben planificar y tienen mejores hábitos de estudio.

 

La psicopedagoga de la Universidad de San Sebastián, Nancy Tello, planteó hace un tiempo que para que esta modalidad funcione el niño debe ser adaptable y los padres disciplinados y preocuparse de adquirir, tanto los conocimientos como las herramientas que les permitan dedicarse a la pedagogía. A la vez, hizo hincapié en que se debe combinar la jornada de estudio en casa con actividades externas de índole artística y deportiva y que los niños compartan con personas de su misma edad.

 

En los foros de internet intentan quitarle al sistema el manto negro que posee en cuanto al tema de la sociabilización. “Nuestra vida no es solo en casa: mis hijos asisten diariamente a talleres, tienen salidas pedagógicas con otras familias educadoras sin escuela, van a museos, a convivencias, conciertos y, contrariamente a lo que se cree, son muy sociables”, comentaba una de las muchas mamás que defiende la educación en casa.

 

De cualquier modo, es importante saber que este sistema requiere de padres mucho más presentes y comprometidos, ya que es 24/7. Además, hay que tener en cuenta que el proceso de transición a la desescolarización dura entre 6 meses y un año, ya que “hay que sacar a los niños de una caja y enseñarles estos nuevos hábitos y motivarlos para que desarrollen la curiosidad”, dice Oriela Muñoz desde su experiencia.

 

CÓMO VALIDAR LOS ESTUDIOS

Para poder certificar los estudios que realizan en sus hogares, los alumnos deben hacerlo mediante exámenes libres del Ministerio de Educación.
La inscripción se realiza en la Oficina Provincial de Educación (en Chicureo corresponde la Metropolitana Norte), donde se asigna el establecimiento que será sede y se entregan 2 fechas (1 por semestre).
Todos los exámenes deben aprobarse y sólo pueden rendir libre quienes no estén matriculados en el sistema regular o quienes lo estuvieron y lo dejaron por motivos de salud o realizaron sus estudios en establecimientos sin el reconocimiento oficial. El Ministerio entrega la malla curricular, así como diferentes herramientas que ayudan al proceso.

 

Nicole Ilge, de Homeschool Chicureo, dice que cada caso debe ser considerado de forma individual y plantea que el homeschooling es una opción muy positiva en ciertas situaciones en pos del desarrollo armónico, pero no es necesario para todos los niños. De hecho, sus hijos van a un colegio de nuestra zona (el mismo en el que ella trabajaba hasta hace un tiempo) y está muy conforme con la educación que reciben.

 

Sin embargo, plantea que a veces es necesaria una enseñanza un poco más personalizada por un período determinado. “Hay niños que tienen inmadurez social y eso no significa que sean malos. No me parece descabellado retirarlos del sistema tradicional 1 ó 2 años para bajarles la ansiedad de estar insertos en un sistema en el que no son acogidos, tanto el niño como sus padres. Hay que ver qué es lo mejor para el niño en esa instancia”, afirma la profesional.

 

COLEGIO ONLINE

Kirsten Johansen (15) lleva ya un año haciendo sus clases en un colegio 100% virtual, con base en Estados Unidos y está muy satisfecha con la experiencia. “El curriculum es mucho mejor y te envían todos los libros y materiales por correo. Me dio susto al principio, porque implicaba un cambio muy rotundo; yo soy amiga de todos en mi curso y eso es lo que más me frenaba y extraño hasta el día de hoy, pero estaba frustrada en el colegio y sabía que si iba a hacer el cambio tenía que aprovechar que estaba entrando a primero medio”, cuenta la joven.

 

Su mamá, Lorena, es la encargada de hacer el seguimiento diario de los avances de Kirsten a través del intranet para padres y es la más entusiasta con el sistema. “Si ella decidiera volver a la escolarización tradicional me daría mucha pena, porque hoy está sobrecalificada; como mínimo va un semestre adelante”, asegura.

 

En este esquema internacional, el colegio da pautas y plazos y cada estudiante se organiza para lograr sus objetivos. Una clase que demandaba 2 ó 3 horas en el colegio, aquí el alumno puede hacerla en 20 minutos, ya que todo está programado para él solo”, explica Lorena. Además, cuenta que el alumno nunca está sin guía, ya que los profesores son ubicables por Skype o mail y brindan asistencia remota a través de una intranet. Incluso, al final de la clase es posible comunicarse con compañeros de diferentes partes del mundo para aclarar dudas.


La experiencia de homeschooling es más personalizada y –según sus adeptos- genera más aprendizaje. De hecho, para Nicole Ilge y Oriela Muñoz, da una plasticidad que la escuela no otorga, ya que si el niño está entusiasmado con una actividad no hace falta cortarla porque es la hora de otro ramo, sino que los profesores se adaptan a cómo él aprende intentando sacar lo mejor de él.

 

BENEFICIOS

· Aprendizaje uno a uno/ personalizado

· Flexibilidad horaria

· Familia más involucrada con el aprendizaje

· Acceso a otras actividades de interés

· Mayor seguridad

· Menos sobrecarga de trabajo y estrés

· Ahorro en tiempo de traslados, gastos de matrícula, uniformes y transporte. VDS

 


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