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VDS Chicureo

Jóvenes Sin Fronteras: Construyendo cariño a partir del trabajo en equipo

Ayudar a las personas que más lo necesitan es algo muy importante. Organizarse, coordinar y brindarle una mano a aquellos que hoy son dejados fuera de cualquier apoyo y protección es algo en lo que Jóvenes Sin Fronteras decidieron trabajar; una lucha constante para levantar casas, personas, familias, y no solo a través del lado económico, sino que también del lado humano.

 

VDS conversó con Ignacia Ríos, estudiante de quinto año de odontología, y con Carmen Herrera, estudiante de sexto año de ingeniería ambiental. Ambas jóvenes de 23 años son estudiantes de la Universidad Católica y vecinas de Chicureo, lugares en donde el sueño de ayudar, poco a poco, comenzó a transformarse en una realidad.

¿Qué es Jóvenes Sin Fronteras?

Jóvenes Sin fronteras es un voluntariado laico que está compuesto completamente por estudiantes de pregrado de distintas carreras y universidades.

¿Quiénes conforman el proyecto?

El proyecto cuenta con un equipo de aproximadamente 70 personas que trabajan en conjunto durante todo el semestre. Este es liderado por dos jefes generales y 18 jefes que se dividen en siete comisiones (Financiamiento, Evaluación y Logística, Proyecto y Sustentabilidad, Difusión, Insumos, Formación, y Cultura) que preparan todos los elementos necesarios para el desarrollo de los trabajos.

¿Dónde se originó?

Este proyecto se origina en la Facultad de estudiantes de la Universidad Católica, el año 2003.

¿Qué es lo que busca Jóvenes Sin Fronteras?

Como futuros profesionales, queremos comprometernos con la realidad chilena, la cual está marcada por la centralización y la fragmentación evidenciada en la poca ayuda y poca compañía que reciben los habitantes de las zonas más aisladas de Chile.

¿En qué consisten las intervenciones que hacen como equipo?

Desde sus inicios, el proyecto desarrolla intervenciones principalmente en lugares comunitarios como escuelas, sedes vecinales y plazas. Además, se trabaja en talleres personalizados para cada comunidad, que otorgan un espacio clave para el contacto entre voluntarios y habitantes de las localidades, en el cual se produce un aprendizaje recíproco, al mismo tiempo que se potencian las habilidades y posibilidades de desarrollo de quienes viven ahí.

¿Cómo les ha afectado la pandemia en el progreso del proyecto?

Antes de la pandemia, el objetivo principal del proyecto era llegar a los lugares más alejados del país basándose en la integración, vocación de servicio y la conciencia social como pilares fundamentales. Nos hemos adaptado a las circunstancias, por lo que actualmente estamos realizando talleres online, sobre sustentabilidad, emprendimiento, salud y empoderamiento femenino a niños y adultos del Peñón, población ubicada en la comuna de Puente Alto, en colaboración con la sede social llamada Casa de María. A esta misma comunidad les hemos entregado cajas de frutas, legumbres y verduras a 70 familias del sector, promoviendo así la alimentación saludable.

¿Cuáles son sus objetivos a futuro?

Nuestros objetivos a corto plazo, es seguir creciendo, seguir adaptándonos a las circunstancias que se puedan presentar, ya que, para ayudar, no es necesario ir tan lejos; la ayuda siempre parte en casa, y en Santiago hay muchísimas personas que necesitan de apoyo y compañía; nuestra meta es no quedarnos quietos

¿Puede participar cualquier persona?

Para poder participar, los requisitos son ser estudiante universitario de pregrado, de cualquier carrera y universidad del país, tener más de 18 años y ¡tener ganas y motivación!

Como bien demuestran estas dos jóvenes líderes de una misión tan importante, ayudar está en las manos de todos nosotros. Organizarse y mover masas es gratis, y Jóvenes Sin Fronteras lo saben muy bien.

Querer es poder.

Para más información: www.jsf.cl

Instagram: jovenes.sin.fronteras

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