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Benjamín Ponce

Casa Tomeo: un lugar, muchas historias, un sin fin de objetivos

 

Un accidente, la necesidad de un lugar más amplio y una ceremonia del té fueron algunos de los ilógicos pero reales cimientos que llevaron a tres hermanas a crear un espacio de diciplinas, entretención y aprendizajes.

Revista VDS Casa Tomeo Chicureo

Marcela, Julieta y Celeste Tomeo son tres hermanas argentinas con diferentes gustos, rutinas y motivaciones. Cada una de ellas, luego de llegar a Chile, comenzó a desarrollarse en su respectiva profesión, destacándose y dejando una importante huella en todos sus proyectos y metas. La pandemia marcó un antes y un después en la vida de Pinkunki, Pichu y Biscochito, sobrenombres que su papá les puso al nacer. Los cambios en la manera de trabajar, los espacios físicos y los límites en cuanto a la presencialidad, fueron algunos de los ejes más relevantes que modificaron sus pasos a seguir.

Luego de una ardua búsqueda de maneras para salir adelante, lograron juntarse, trabajar en equipo, y gracias a sus diferentes habilidades y experiencias relacionadas a los negocios y diciplinas espirituales, lograron crear Casa Tomeo. Sin embargo, para entender de dónde y cómo lograron crear este espacio de encuentro, es necesario rebobinar hacia el pasado, y entender las reales y más significativas raíces de este increíble proyecto de vida que decidieron emprender.

Marcela, la hermana mayor y también apodada como la “guía espiritual” de las tres, fue la pionera en comenzar a adentrarse en el mundo de las diciplinas ancestrales y de las técnicas espirituales que diversas culturas y religiones han practicado. A raíz de un accidente, el 2009 Marcela pierde su ojo izquierdo, lo cual marcó un hito importante en su vida. Sin embargo, este acontecimiento fue uno de los más significativos momentos en cuanto a analizar y preguntarse un sinfín de cosas; cuestionarse el por qué sucedió y tratar de buscarle una razón. Es así como Marcela se preguntó a ella misma: “qué es lo que no estaba viendo que hiciera que perdiera un ojo”. A pesar de la literalidad que tiene la palabra “ver”, ella lo logró abarcar mucho más allá de su función; se comenzó a preguntar sobre aquello más subjetivo. Es ahí en donde emprende el largo, pero maravilloso camino de la búsqueda de su propósito. Comenzó haciendo el sendero del Chamán, reiki, numerología, apertura de registros akásicos, entre otros. A través de estos diversos conocimientos, comenzó a entender el propósito de la vida; comprendió que a esta vida no solo se viene a seguir un sistema establecido basado en lo material, sino que el ser humano tiene como objetivo crear recuerdos, enseñanzas y aprendizajes. Había una misión, un propósito de ser felices; vivir y disfrutar la experiencia de pasar por la tierra. A pesar de que todos estos caminos que la hermana mayor de las Tomeo decidió emprender para sanarse a ella misma, esto generó un sinfín de efectos colaterales, que fue lograr ayudar a terceros.

En el 2020, Marcela comenzó un podcast llamado Un Café con el Alma, el cual fue escuchado alrededor del mundo, llegando a ser invitada a una radio en Madrid. En él, habla sobre diferentes temáticas y técnicas, como psicología perinatal, biomagnetismo y chamanismo. A medida que fue avanzando, fue adentrándose cada vez más en el mundo ancestral y espiritual. Luego, en el 2022, decidió que además de hablar de estos temas, quería ponerlos en práctica. Es aquí en donde comenzó su ardua búsqueda por un lugar para hacer yoga de manera presencial, sin embargo, su camino se llenó de diversos obstáculos que generó la pandemia. Casi todas las profesoras de yoga realizaban clases en sus propias casas, lo cual acotó significativamente el cupo en ellas. Yoga online nunca fue una opción, más aún cuando esta diciplina no solo se basa en posiciones corporales, sino que también en un ambiente adecuado y una calidez que solo se puede lograr de manera presencial. Lamentablemente, Marcela no lograba encontrar luz al final del túnel.

Por otro lado, Julieta, la hermana del medio, era dueña de un After School en Huechuraba. Este lugar, además de haber sido un espacio de recreación para los niños y niñas, estaba enfocado en el deporte. Por razones de espacio, Julieta se vio en la obligación de buscar una nueva ubicación, ya que las instalaciones que tenían ya no se podían aprovechar al cien por ciento. A raíz de esto, en enero del 2023, se reunió con su hermana mayor para contarle sobre la situación e informarle que necesitaba cambiarse a Chicureo, en búsqueda de un espacio apto. A pesar de que fue una situación crítica, fue la última pieza del puzle para comenzar esta travesía que hoy conocemos como Casa Tomeo.

Luego de largas e intensas conversaciones entre Julieta y Marcela, llegaron a la determinación de comenzar a buscar un lugar, un espacio en donde pudiesen emprender haciendo clases de yoga de manera presencial. En ese mismo instante, contactaron a Celeste, la hermana menor, para que les hiciera la ceremonia del té. Este ritual, para el cual ella está completamente formada, tenía como objetivo poder invitar a nuevas oportunidades en sus vidas. Sin poder creerlo, en menos de 24 horas, recibieron la llamada de una mujer argentina, quien había escuchado que Marcela estaba en búsqueda de un lugar. Las dos hermanas mayores partieron a las 10 de la mañana a conocer lo que antes era un jardín infantil, y desde el primer minuto que estuvieron ahí, supieron que ese era el lugar indicado; ahí sería Casa Tomeo. Vieron el potencial que tenía, sus instalaciones y vibra positiva. Cada uno de sus espacios eran perfectos para lo que ellas querían, ya que no solo buscaban un lugar para hacer yoga, sino que también poder tener consultas terapéuticas, terapias complementarias, kundalini, pilates, taichi, ayurveda, entre otras. Ese lugar era lo que siempre buscaron. Hablaron con el dueño y cerraron el trato. Las tres hermanas sentían la necesidad de encontrar aquel espacio para llevar a cabo todo esto; un lugar en donde la gente pudiese encontrar energía positiva y felicidad, por lo que decidieron lanzarse con fe y confianza ciega. El sueño de Casa Tomeo comenzaba a hacerse realidad.

Luego de un arduo trabajo, días sin descansar, pero con tres corazones llenos y orgullosos, comenzaron lo que hoy conocemos como Casa Tomeo, un lugar de encuentro para todas las personas. “Fue un regalo. Ese lugar estaba preparado, y al mismo tiempo, la vida nos fue preparando para conocerlo. Será un lugar de tanta ayuda y cosas positivas, y es por eso que ha fluido de manera tan linda”, aseguran las tres capatazas de este precioso proyecto.

Conoce más sobre Casa Tomeo en su Instagram @casa_tomeo

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Slide Revista VDS Junio 24 Disponible
 

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