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La importancia de la dieta mediterránea para tener buena salud dental

La prevalencia de enfermedades que afectan la salud bucal en nuestro país, tales como la gingivitis y periodontitis, que son enfermedades que generan inflamación de la encía, sangrado, movilidad de las piezas dentarias y hasta pérdida de hueso, alcanza un 97% en adultos mayores, y 93% en adultos de 34 a 44 años. La buena noticia es que existe una dieta que ayuda a prevenir estos problemas.

Para entender un poco mejor, el término periodontal significa “alrededor de los dientes”. Por lo tanto, la enfermedad periodontal se refiere a cualquier afección de las encías y otras estructuras que sostienen los dientes, mientras que la gingivitis (inflamación de las encías) es la etapa inicial de la enfermedad. Está producida por una placa (depósitos bacterianos) y partículas de alimentos que se depositan en los dientes. La acumulación de placa infecta las encías y las inflama. Al inflamarse, se forman cavidades entre las encías y los dientes, donde se deposita más placa.

Dentro de los factores de riesgo para generar esta condición, se encuentra la genética, alguna enfermedad de base, una mala higiene oral, presencia de tabaquismo y factores ambientales, tales como la dieta del paciente.

En cuanto a la alimentación, se ha estudiado una dieta, llamada Dieta Mediterránea, que al ser anti-inflamatoria, podría contribuir a mejorar y disminuir la presencia de gingivitis y periodontitis en el tiempo.

La dieta mediterránea es un patrón alimentario que se complementa con la práctica de ejercicio físico y el clima de los países colindantes con el mar Mediterráneo, que tiene múltiples beneficios para la salud, uno de ellos es su efecto desinflamatorio. En términos de alimentación, esta dieta  se basa  en reducir el consumo de carnes e hidratos de carbono, en beneficio de más alimentos vegetales y grasas monoinsaturadas.

Tips de la Dieta Mediterránea

  1. Usar aceite de oliva como principal grasa de adición.
  2. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres, champiñones y frutos secos.
  3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria.
  4. Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados.
  5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos.
  6. La carne roja se tendría que consumir con moderación y si puede ser como parte de guisos y otras. recetas. Y las carnes procesadas en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos.
  7. Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación.
  8. La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces y pasteles deberían consumirse ocasionalmente.
  9. El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo. El vino debe tomarse con moderación y durante las comidas.
  10. Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente.

Por: Ignacia Ríos Baeza, estudiante de cuarto año de Odontología, Universidad Católica de Chile

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