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VDS Chicureo

Vuelven las funciones nocturnas y desaparecen las cabritas: los cines tras los cambios al plan Paso a Paso

Las modificaciones de los protocolos aumentan al aforo de las salas, al tiempo que restringen la venta de alimentos, uno de los bastiones de la industria.

En ciertas localidades podrían regresar los horarios de noche, lo que podría ayudar a la taquilla de títulos como Black Widow y Rápidos y Furiosos 9. Los ajustes desatan preguntas en el sector, aunque reconocen que es el momento más alentador para los cines desde la llegada del Covid.

En condiciones normales, que menos de una decena de cines chilenos estén operativos es una completa anomalía. En pandemia, después de casi 16 meses en que las cadenas y las salas independientes apenas han logrado funcionar, el hecho puede marcar una rareza hasta bienvenida. La última vez que el circuito local tuvo más de un par de complejos abiertos fue en marzo pasado, cuando la crisis sanitaria obligó a que la industria volviera a apagarse. La misma que, como declararon los principales distribuidores la semana pasada, atravesaría “una situación financiera crítica que podría llevar al cierre definitivo”.

En un giro que podría marcar el renacer del sector, el jueves el país amaneció con su primer estreno en simultáneo con el mundo desde marzo de 2020. El hito descansa en Black Widow, la última película de Scarlett Johansson con Marvel, que se puede ver en los siete cines actualmente abiertos. A Cine Star (Punta Arenas, Curicó) y el Cine Sala Estrella (Punta Arenas, Puerto Natales), que llevaban algunos días funcionando, hoy se les sumaron dos complejos de Cine Hoyts (Antofagasta, Chillán) y uno de Cinemark en Iquique.

Esta última cadena, además, planifica abrir cuatro más hoy sábado, repartidos entre Viña del Mar (Marina Arauco, Espacio Urbano) y Concepción (Mallplaza Bio-Bio, Mallplaza Trébol).

Y fuera de las grandes compañías, el lunes vuelve a la actividad Sala -1Cine de Puerto Varas -que pasa a fase 3- y para el lunes 19 en Santiago se fijó el retorno del Normandie.

Con esas señales más bien alentadoras, la industria de exhibición recibió los cambios al plan Paso a Paso que fueron anunciados el jueves pasado. Una serie de modificaciones que en el rubro del cine desatan preguntas sobre los aforos, la venta de alimentos y los horarios de las funciones.

Según la actualización que otorgó la autoridad, el número de espectadores permitido entre las fases 2 y 4 se incrementa y en cada caso el alza varía dependiendo de si se decide acoger asistentes con o sin pase de movilidad.

En fase 2, por ejemplo, la primera en la que pueden abrir los cines (pese a que la industria se resiste por no considerarlo viable en términos económicos), el aforo aumenta de 10 a 50 personas, pero se restringe el funcionamiento a sólo espectadores que porten el pase. Bajo el rótulo “actividades sin interacción entre asistentes”, esos parámetros aplican tanto para los cines como para estadios, seminarios, ritos religiosos, teatros y circos, sin mencionar cuál es la separación entre butacas, antes establecida en 122 cms.

“Es difícil entender cómo va a ser. Por ejemplo, si se van a mantener las dos butacas de separación entre personas. Tenemos hasta la otra semana para tener todo claro”, indica Ricardo Mattioni Cárdenas, quien administra los complejos de Cine Sala Estrella de Punta Arenas y Puerto Natales. Ambas localidades, debido a que están en fase 3, podrían recibir más público una vez que rijan las modificaciones, aunque en principio ya no está autorizada la venta de comida.

Un punto crucial del sector y que ilustra con su funcionamiento actual. “Podría tener 75 personajes sin venta de alimentos, pero estoy trabajando con 50 porque lo que deja el negocio del cine son las palomitas y bebidas”, asegura Mattioni, heredero de una tradición de más 100 años en salas en el sur.

“Pensando en que somos un cine de una sala con 180 butacas, nos sirve abrir con un aforo de 50 personas con separación. Pero, en el caso de las cadenas, parece rudo. No sé si es viable económicamente para ellos”, dice Carolina González, encargada de comunicaciones de El Biógrafo, la sala de barrio Lastarria que afina detalles para su reapertura luego de mantenerse cerrada desde marzo de 2020. “No estoy segura de si vamos a abrir el próximo jueves, porque tenemos que sopesar todas estas variables para saber cuál es la mejor posición”, añade González en su reacción a los cambios.

El Biógrafo en noviembre de 2020. Foto: Andrés Pérez

En su caso al menos está libre de otra duda que aqueja al sector: si las funciones están dedicadas sólo a personas con pase de movilidad, en qué categoría entran las familias que deseen asistir con niños. Es uno de los principales públicos objetivos de las cadenas, para el que se acaban de estrenar la segunda parte de Los Croods y Tom y Jerry. Es una pregunta que hasta ahora no tiene respuesta para la industria. “Eso va a requerir una aclaración”, sostiene González.

Sí es claro que, ante la flexibilización del toque de queda (hasta la medianoche, en las localidades con una tasa de casos activos menor a 150 y al menos el 80% de sus habitantes con vacunación completa), los cines podrían sumar funciones nocturnas, una franja que estaba perdida desde llegada del Covid. Mattioni anticipa que un título como Rápidos y furiosos 9, que llegaría durante las próximas semanas, podría rendir particularmente bien en ese horario.

Con nuevos ajustes por resolver, el presente de todos modos despierta optimismo en una industria que hasta hace no tanto era dueña de récords. “Esta situación va a mantenerse mucho tiempo. Por lo menos este año, las salas nunca van a estar tan llenas como en julio de 2019”, advierte González, concediendo que el escenario actual es “esperanzador”. Mattioni también opta por mirar el vaso medio lleno: “Ya tocamos fondo, así que todo lo que venga es bueno”.

Fuente: latercera.com

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